El principe se va. Pesa 39 kg y esta mas muerto que vivo. Y se va. La diosa Ana solo quiere su vida y el principe se niega a darsela. Asi que matara a la Diosa y ya mas nunca sera un principe. Se va con los magos de batas blancas. Se va a intentar seguir con vida. Se va dispuesto a matar a la Diosa Ana y a no volver sin conseguirlo.
Que decir que el miedo que siente el principe no es pequeño. Es el mas grande de lo panicos. Pero sabe que ahora mas que nunca debe ser mas grande y fuerte que cualquier miedo.
Solo espera que la realeza le entienda y le acepte. Que la Diosa Ana no le guarde un puñal a la espalda y que su odio no caiga sobre el con mas fuerza que nunca. Sabe que si eso pasara la Diosa ganaria la batalla.
Sin mas el principe se despide agradeciendo a la realeza sus palabras y apoyo. Deseando que cuando muera El Principe De La Dulce Pena sigan apoyando a mas normal de los mortales, Jorge.
martes, 30 de diciembre de 2008
Gracias por sus palabras
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domingo, 14 de diciembre de 2008
Tocando el infierno con la punta de los dedos.
Murió. El príncipe murió. Después de semanas de caminar hacia el infierno por fin lo toco con las punta de los dedos. Su corazón paro y por un momento todo era calma, todo era paz. Los magos de batas blanca le trajeron de vuelta. ¡¡¡Malditos!!! ¿El príncipe encontró el descanso por que traerle?
Y aquí esta de vuelta. Pensando que algún día dará las gracias por el momento que no murió del todo. Pensando que se que volvió para mejorar. Pensando que el infierno y su paz siempre estarán allí. Pensando que morir es demasiado fácil y que a el no le gustan las cosas fáciles.
Recordando que es un príncipe que no morirá agotado y enfermo; sino viejo y canoso.
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lunes, 10 de noviembre de 2008
De lirios de principe
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sábado, 8 de noviembre de 2008
viernes, 31 de octubre de 2008
viernes, 24 de octubre de 2008
Volviendo al camino
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martes, 21 de octubre de 2008
La triste historia de chico cerilla
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lunes, 20 de octubre de 2008
Vivo sin vivir en mí
y de tal manera espero,
que muero porque no muero.
Vivo ya fuera de mí
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí;
cuando el corazón le di
puse en él este letrero:
que muero porque no muero.
Esta divina prisión
del amor con que yo vivo
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.
¡Ay, qué larga es esta vida!¡
Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.
¡Ay, qué vida tan amarga
do no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga.
Quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.
Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo, el vivir
me asegura mi esperanza.
Muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.
Mira que el amor es fuerte,
vida, no me seas molesta;
mira que sólo te resta,
para ganarte, perderte.
Venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero,
que muero porque no muero.
Aquella vida de arriba
es la vida verdadera;
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva.
Muerte, no me seas esquiva;
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.
Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios, que vive en mí,
si no es el perderte a ti
para mejor a Él gozarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi Amado quiero,
que muero porque no muero.
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martes, 14 de octubre de 2008
Final de la carrera

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viernes, 10 de octubre de 2008
Agonia real

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